'Nuevo Proyecto: Tu Productividad'
Hoy nace un nuevo proyecto que llevo tiempo dándole vueltas, son unos de esos proyectos que quedan en la lista de “Algún Día/Quizá” y que finalmente, con paciencia, con las acciones adecuadas y sin forzarse mucho acaban convirtiéndose en realidad. Adoro esa Lista!.
Tu Productividad, nace con la idea de ser un repositorio del mundo de las webs de productividad, la fuente de conocimiento dónde todo aquel que quiera iniciarse en este mundo pueda encontrar de primera mano los artículos, las personas, las ideas, las mentes, los trucos, dónde aprender y evolucionar. Para aquel que ya esté metido de lleno en la productividad, encontrará el canal central de este medio.
Digo la fuente, por que el mérito no es mío, sino de todos los que han colaborado abiertamente en difundir, ayudar y explicar todos estos conceptos. Tu Productividad nace como el canal a este medio, los contenidos, la información continua siendo de estas excepcionales personales a las cuales admiro.
Tu Productividad es un proyecto personal y como tal queda abierto a cualquier colaboración y sugerencias, con el tiempo irá creciendo en contenido, tengo una buena lista de acciones que lo atestiguan. Estar atentos!!
En Tu Productividad encontrarás dos cosas básicas:
- Todos los artículos de las webs de productividad más influyentes que van publicando (a partir su actual nacimiento).
- Las noticias disponibles en formato Web y RSS.
Bienvenidos a:
Tu Productividad
( http://tuproductividad.bergonzini.com )

'Fiestas locales'
Uno se alegra siempre cuando dispone de un día festivo, en el cual su ritmo productivo asalariado desciende, las preocupaciones laborales se transforman en egoístas e incluso familiares, un tiempo donde el ocio se vuelve predominante y el contexto de nuestras acciones varía. Un momento de calma y tranquilidad.
Las fiestas se miden en dos unidades: fiestas locales y fiestas nacionales. Entendiendo por fiesta local aquella que afecta directamente al contexto de tu actividad laboral y por nacional, aquella que afecta a los clientes y proveedores que no están ubicados en el mismo ámbito geográfico. Por ello, las fiestas nacionales su un disfrute global, mientras que las locales acaban convirtiéndose en un prejuicio para aquel (y aquí viene lo raro) que las está disfrutando.
Resulta paradójico pensar que si uno está de fiesta, como puede acabar convirtiéndose eso en un problema. Además, si la fiesta es reglada y consentida es mucho más absurdo que se acabe convirtiendo en una pesadilla. Pero al final, así lo hace. Es un problema de sincronía y de comunicación dónde hemos de tomar las medidas, para que no nos afecte.
Yo tengo dos reglas básicas para intentar minimizar el impacto de la resaca del día festivo, aunque en la mayoría de las veces aparecen nuevos problemas que debo ir incorporando a las reglas:
- Comunicación: informar a todo el mundo que ese día estarás de vacaciones y cuáles son los canales “oficiales” por si surge algún problema. Con esto pretendemos no ser molestados y a nuestro regreso encontrar los problemas delegados en otras personas (en el caso de que sea posible) o bien detallados para abordarlos directamente. Obviamente, siempre nos dejamos a alguien por informar y que por todos los medios intentará ponerse en contacto con nosotros, ya sea consiguiendo nuestro teléfono por que ha llamado a nuestra abuela, que tiene una vecina que va al gimnasio con su mujer y esta les ha facilitado el número de teléfono (caso verídico).
- Efecto rebote: Todo, absolutamente todo lo que tengas pendiente por hacer debe ser rebotado al iniciador. Esta es una técnica de distracción que consiste en utilizar el tiempo de ocio de las demás personas que si trabajan ese día y que justamente creen que están perdiendo el tiempo porque tú estás de fiesta y no puedes realizar tu trabajo para ayudarlas. Por ello, debes llenarles de trabajo para ocupar ese espacio de tiempo que utilizarían para nombrar a tus antepasados.
Con estas dos directivas, consigues minimizar el efecto resaca del día después, cuando compruebas tu correo, el buzón de voz, las notas, etc y ves con horror como rebosan su espacio de vida. Aunque una bandeja llena puede ser todo un aliciente para los adictos a la productividad, puede llegar a transformar nuestro día en una pesadilla del pasado, donde los problemas que se acumulan hoy y deberían estar resueltos ayer.
Planificar los días festivos y más los locales, se convierte en un obligación, en un curso de autodefensa personal.
'Control de la productividad'
Una de las obsesiones por las cuales pasa todo adicto a la productivo es el control. Venimos de un entorno caótico, dónde el día a día nos come el tiempo, donde las tareas se acumulan y los problemas son la moneda con la cuál nos pagan nuestros compañeros. Nuestra mesa es un desorden continuo y aun si tiramos todo lo que hay sobre ella directamente a la papelera, al poco tiempo se reproduce.
Estos son los pequeños detalles que nos consumen, luego están las grandes acciones, aquello que escapa a nuestro control y que se convierte directamente en alimento para nuestros pensamientos. Esas situaciones que ocurren a nuestras espaldas, en nuestro desconocimiento, imposibles, acciones de terceros que revolucionan nuestro mundo de un instante al otro, dejándonos perplejos de lo que ha sucedido.
Nuestro control de la situación se evapora se convierte en continuas carreras emocionales y de adrenalina intentando asegurar algo que ni entendemos, ni conocemos y muchas veces donde no podemos hacer nada. El control se pierde y la ansiedad deja paso al miedo, volviéndonos seres completamente irracionales en lo que desconocemos.
Hemos de aprender a conocernos, hemos de aprender a saber quienes somos, que es lo que podemos hacer y dónde podemos influir. Nuestro ámbito de reacción se basa en todo aquello de lo que somos capaces y de lo cuál somos directos participantes, el resto de situaciones escapan a nuestro conocimiento y comprensión, incluso somos completamente ciegos a su existencia, cosa que no a su planificación.
El aprendizaje de nuestro yo, nos ayuda a conocer y practicar el control. GTD te enseña una sencillas pautas a seguir donde descubrimos con asombro lo que somos capaces de crear, de entre todo, perfeccionamos la capacidad del control y reconocemos las cosas por lo que hay en nuestra bandeja de entrada, el resto, lo que no está en nuestro sistema no tiene la más mínima importancia.
GTD nos enseña a vaciar la cabeza, a quitarnos todas esas preocupaciones absurdas que alimentan nuestros sentimientos, que nos influyen en nuestro comportamiento y que dejamos que nos acaben dominando. Si esas cosas las tratamos como proyectos, como acciones, su dimensión se empequeñece y somos capaces de ver las cosas con mayor racionalidad.
Un sentimiento, un trabajo, un esfuerzo, un futuro, un camino, todo puede caer en nuestra bandeja de entrada para ser fácilmente asimilable. Todo eso es un perfecto control de lo que somos y lo que no sabemos, lo que no está en nuestras manos, lo que desconocemos, se desvanece ante nuestros ojos, otorgándonos el poder de concentrarnos en crear las situaciones, en controlar nuestro cuerpo y mente, nuestro vida y nuestro futuro.
Muchas de las cosas que nos preocupan continúan dando vueltas en nuestra cabezas, somos incapaces de sacarlas de ahí por no contener ninguna forma, pero eso es un autoengaño para protegernos y permitir que exista un dios superior que pueda controlar los acontecimientos. Sólo si somos capaces de reconocer lo que nos perturba e inquieta, si somos suficientemente valientes de encontrar la forma de quitarlo de nuestra cabeza y plasmarlo en un simple papel arrojado a la bandeja de entrada, nos convertimos en entes supremos de nuestro propio control.
Sin ese control, la utilización de sistemas de productividad sólo nos hace ser más productivos en la etapa de realizar las acciones, como autómatas, pero dejamos escapar las partes más importantes que influyen en esas acciones, siendo veletas de lo que está sucediendo en ese instante.
Con la práctica del GTD uno no sólo se centra en la creación de rutinas, si no en el conocimiento más profundo de uno mismo, conociendo exactamente dónde flaquea, dónde se quiere evolucionar y por que estamos procrastinando las acciones. Uno habla de productividad y se concentra en métodos, trucos, rutinas.
Yo hablo de productividad y así lo expreso en mi vida cotidiana con cada uno de mis pensamientos. Productividad es control sobre uno mismo, sin importar el entorno ni los medios. Uno es productivo siempre que se conozca a si mismo.
'Mi repositorio: un Wiki'
Hace tiempo que llevo buscando un software que me permita tener centralizado todas mis necesidades. Durante este largo tiempo he encontrado en el camino multitud de herramientas, de entre las menos buenas y las buenas, todas ellas tenían algo que necesitaba y muchas otras cosas que encontraba en falta. Ha sido un proceso bastante decepcionante y al final siempre lo abandonaba por que nunca cubría mis necesidades.
Después de todo este largo proceso encontré la solución en la página en blanco. Todo lo que estaba haciendo en la actualidad se solucionaba construyéndolo con mis propias herramientas, cubriendo e inventándolas con mis limitados conocimientos. Así, poco a poco fui cogiendo el gusto a lo que estaba haciendo, fui aprendiendo lo que necesitaba y plasmándolo todo en esa hoja en blanco que ahora saco a la luz.
Un Wiki no es más que un entorno colaborativo en el cuál varias personas crean contenidos y conocimientos. Una centralización de un trabajo digital que con el tiempo se transforma en un gran proyecto, que a su vez, va generando pequeños subproyectos. En un Wiki encontramos las herramientas que necesitamos, que es sólo una hoja en blanco dónde ir escribiendo y guardando la información, como en ese típico archivador dónde metemos la información.
De la misma forma, estoy transformando el Wiki en la herramienta que necesito para centralizar todos los conocimientos y los procesos de trabajo que voy teniendo, un repositorio controlado en mi propio servidor, dónde no exista la restricción de una herramienta comercial de software cerrado, cuyos principales problemas sean la pertenencia de esos datos y los procesos migratorios, todos sabemos que las modas en esta herramientas van cambiando, hoy se llama geocities y mañana se llama google o DropBox. En cambio, una página en blanco continua invariable en el tiempo y su migración resulta anecdótica.
Por ello, estoy diseñando mi propio Wiki repositorio, el cuál irá creciendo a medida que mis necesidades profesionales y personales vayan creciendo.
'Código Sustitución'
Hoy estaba en una de esas reuniones comprometidas, dónde apenas había espacio entre los tres que eramos. Pocos, pero había cuestiones que hablar y no eran fáciles de tratar. Lo peor era tomar notas de lo que estaba ocurriendo, notas de las acciones a tomar, de los propios pensamientos, de cosas que no deben confesarse a los ojos de demás.
Pero los ojos son demasiado rápidos y se escapan y han aprendido a leer al revés, en las hojas ajenas. Saben como son las formas de las letras y tienen tiempo suficiente para divagar en los apuntes, en las notas, meterse en la mente ajena. A veces se apoderan de información que no deberían y nos sentimos como en colegio cuando no permitirnos que nuestros compañeros copiaran nuestro trabajo, ahora en el mundo adulto, mucho más expuestos.
Si de algo me precio, es de ser un auténtico friki y como tal, puedo hacer uso de mi etiqueta social en el momento que más lo necesite y la reunión de esta tarde, era uno de esos momentos. Para sentirme seguro, para sentirme tranquilo, tomar las notas necesarias sin importarme las miradas indiscretas, jugando con el adversario que con estupor no acertaba a comprender lo que estaba pasando en frente de sus ojos.
Ahí estaba yo, sentado en mi silla, con el poco espacio de mesa que compartíamos los tres, tomando notas comprometidas con la tranquilidad de tener la hoja abierta sobre el conglomerado de madera y el bolígrafo bailando sobre el blanco papel. Sin tapujos, sin pudor, con valentía, por la sencilla razón que lo que escribía sólo lo comprendía exclusivamente yo.
Mis notas son sencillas, tal como las pensaba mi mente las traducía, un sencillo código de sustitución que aprendí de adolescente, algo que utilicé en la escuela para pasar el rato y luego lo implementé incluso en código ansi para cambiar las fuentes de letras del OS DOS. Incluso llegué a trabajar una temporada con fuentes TrueType que yo mismo me había creado para que nadie pudiese leer mi pantalla.
Así que hoy, estaba escribiendo en código, un código que sólo yo conocía, un hábito que mi mente ya estaba acostumbrada y con un mínimo esfuerzo era capaz de reconocer las letras que dejaba impresas en el papel. Esto es un truco que utilizo de vez en cuando, cuando no quiero que mi interlocutor lea lo que estoy escribiendo y hoy he vuelto a utilizarlo para salvaguardar mi intimidad.
Seguro, que alguno de vosotros os habéis sentido identificados con la escena y habéis tomado alguna extraña posición para que vuestro interlocutor no leyera lo que escribíais. Yo, simplemente ya no tomo ninguna medida de seguridad, gracias a la creación de un hábito, puedo expresarme con total libertat.
Llamadme friki si queréis, pero yo si entiendo lo que escribes, incluso al revés, ¿puedes tú decir lo mismo?

'Tomar el control de la vida'
Mi vida no era un desastre, pero estaba rozando prácticamente el delirio. Era de los que saltaba de urgencia a urgencia y me movía con desespero entre el olvido de las cosas y las excusas para procrastinar con absoluta profesionalidad. Mi dedicación a las tareas era la justa y el factor suerte influía bastante en ello o al menos así quería verlo.
Este es un testimonio real, de esos que sueles leer en los libros, de esos que dices que nunca son reales y que se los inventa la editorial para vender más, un testimonio que suena a anuncio de detergente, pero que aquí lo firmo y muchos de los que me conocen pueden ratificarlo.
Decidí tomar el control de mi vida. Decidí que estaba en un momento lo suficientemente caótico como para dejar mis responsabilidades de lado, encontrar un camino que me permitiese disfrutar de lo que soy, de lo que he creado, de lo que quiero, ampliando mis sueños y compartiéndolo con las personas que están más cerca de mi.
No fue fácil, no voy a negarlo y aun estoy aprendiendo a hacerlo, pero en ningún momento me he dejado desfallecer, he visto lo que era, he visto en lo que me he convertido. Han habido momentos en los cuales he flaqueado, drogado por la propia complacencia de engañarme, de mentirme, de volver a vendarme los ojos siendo ajeno a la realidad. Pero han sido caídas propias del combate, el suficiente apoyo para volver a levantarse y encontrar las energías, las ganas de seguir progresando, que seguir queriendo ser más.
La vida, continua y es sólo nuestra. Por eso, hay que tomar plenamente el control de ella, no dejar que nada nos supere y seguir batallando sin limite, con infinitas armas y si no las hay, tener la suficiente inventiva como para crearlas. Somos capaces de ellos.
¿Por qué escribo todo esto que suena a libro de autoayuda? Porque la vida va pasando, se va consumiendo y muchas veces somos simples observadores de la misma, sin derecho a actuar en ella y eso, aunque sea una situación placentera, nos impide obtener nuevos goces y metas que nos están esperando.
Por dejadez, por falta de autoestima, por ignorancia, por pereza, sea cual sea la excusa válida que resuena en la cabeza es una idea equivocada, es un pensamiento que nos complace y nos consume lentamente. Hay que tomar el control, ser valientes y afianzarnos sin dejar pisotearnos.
A mi me ha ayudado GTD, ha fortalecido mi mente, mi visión, mi forma de ver las cosas. GTD me ha devuelto parte de la vida que ni sabía que tenía. Me ha servido de excusa para profundizar en temas personales, avanzar profesionalmente, es ser una herramienta perfecta para mi mismo, controlando lo que quiero en cada momento.
Toma el control de tu vida. Así te lo escribo. Establece tus necesidades, tus objetivos, tus sueños, tus proyectos, tu forma de ver las cosas. Un lápiz, un papel y tu mente abierta sin miedo para verlo todo con claridad. Exprésate contigo mismo, en la seguridad del anonimato y comienza hacer acciones para reconducir todo eso que has escrito. No hay nada más hermoso que ver como los sueños se van desarrollando, ver como el futuro imposible se vuelve presente, con pequeñas acciones, con pequeños gestos sin importancia, sin grandes esfuerzos.
Una lista de proyectos, unas acciones inminentes, una planificación del futuro, reconduce lo que tu quieres de lo que esperan los demás, céntrate en lo que puedes hacer por ti, sin dejar influirte ni por ti. Busca todo aquello que tengas en tu mente, inacabado, por empezar. Ordenalo y ponle nombre, desecha aquello que no te sirva. Hazlo realidad, es más sencillo de lo que imaginas. No olvides, repasarlo, volver al principio de uno mismo, empezar a diario con la suerte de casi tener el trabajo completamente acabado.
Toma el control de tu vida, para mi la excusa fue GTD. ¿tu que excusa necesitas?


















